Christopher Reeve, el astro que encarnó en el cine al personaje de historietas Superman, falleció el domingo por un fallo cardíaco, sin poder ver los resultados de las elecciones de noviembre venidero en Estados Unidos. A la edad de 52 años, el veterano actor estaba siendo tratado en el Hospital Northern Westchester debido a una herida que estaba sufriendo. Se trataba de un problema común en quienes viven con parálisis, pero la semana pasada la herida se infectó, provocando una infección sistemática.
Reeve era un decidido objetor de conciencia contra el presidente George W. Bush desde la silla de ruedas a que se vio sometido tras convertirse en tetrapléjico después de un accidente hípico ocurrido en mayo de 1995.
Junto a otro gran actor que sufre del Mal de Parkinson, Michael J. Fox (Regreso al futuro), Reeve encabezaba un movimiento por la investigación de las células madre, proyecto en el que el mandatario estadounidense, decidido defensor de la guerra contra Iraq y Afganistán, no quiere gastar un centavo.
Joven y apuesto (medía 1,94 metros) Reeve saltó a la palestra en 1978 con el filme Superman, papel que los productores habían predestinado infructuosamente al campeón olímpico de Montreal-76, el estadounidense Bruce Jenner.
El accidente de Reeve trastornó su vida y de galán de la gran pantalla divino director, activista y escritor hasta el domingo, en que murió a los 52 años tras desarrollar una severa infección iniciada en sus escaras, un mal común entre los pacientes que sufren parálisis.
El actor participaba en una competencia hípica en Virginia cuando su caballo se vino al suelo y las manos se le quedaron "amarradas" a las riendas, por lo que se golpeó fuertemente la cabeza y la caída, además, le produjo la rotura de dos vértebras cervicales y daños en la espina dorsal.
El intérprete de El reportero de la calle 57 quedó paralizado a tal punto que solo podía respirar con asistencia mecánica. Su aspecto cambió con los tratamiento médicos y al final de su vida tan solo era una caricatura amarga de lo que fue.
Paradójicamente, Reeve acababa de protagonizar la película para televisión Above suspicion, trasmitida una semana antes del accidente, en la que interpretaba a un policía que queda paralizado tras recibir una bala en la columna.
Nacido en Nueva York el 25 de setiembre de 1952, sus padres eran la periodista Barbara Johnson y el profesor y escritor Franklin Reeve, quienes se divorciaron.
El futuro actor estudió actuación en la Universidad de Cornell y en Julliard, e hizo su debut en Broadway junto a la legendaria Katharine Hepburn en A Matter of Gravity en 1976.
Dos años después vendría la consagración con Superman, cinta en la que estuvo acompañado por la canadiense Margot Kidder y los actores norteamericanos Marlon Brando y Glenn Ford.
La primera entrega de Superman, en plena era del presidente Jimmy Carter, fue un éxito de taquilla cuando se estrenó en 1978 y Reeve volvió a protagonizar al hombre de acero en Superman II (1981), Superman III (1983) y Superman IV (1987).
Los otros filmes que acrecentaron su fama fueron Monseñor, The Bostonians (1984) y "Remains of the Day" (1994).
Después del accidente continuó su carrera artística como director, y protagonizó una versión para TV de la ventana indiscreta (Rear Window) de Alfred Hitchcock, que le valió el premio Screen Actors Guild.
Pero al trabajo al cual se consagró fue al de defensor de la investigación sobre células madre embrionarias, uno de los principales temas de la agenda electoral y algo a lo que el presidente republicano George W. Bush se opone. Todos echaremos de menos al auténtico Superman, un actor, y sobretodo, una persona, a la cual nunca se olvidará.
Fuente de información: PrensaLatina