Esta es la tercera ocasión en la que los estudios Disney presentan un film surgido de las atracciones de sus parques: el primero fue The Country Bears, que pasó con más pena que gloria; luego llegó Piratas del Caribe en la que ya se está trabajando en su secuela debido a su sorprendente recaudación ( más de 600 millones de euros en todo el mundo); y ahora le toca el turno a La Mansión Encantada, que en el Disneyland francés recibe el nombre de "Phantom Manor"; a ésta se le olvida crear una historia nueva ( el argumento es sólo una excusa) para llevarnos por los mismos pasadizos y situaciones de la atracción, sólo que en esta ocasión algo aumentados y ensalzados por un diseño de producción fascinante, en el que uno encuentra rasgos de todos los clásicos del cine de terror de la Universal y la Hammer.

La trama combina clichés de comedia familiar e historia de terror.
Jim Evers (Eddie Murphy) y Sara (Marsha Thomason) comparten vida profesional (venden casas) y privada (están casados y son padres de Michael - Marc John Jeffries- y Megan - Aree Davis-).
Jim está obsesionado por su trabajo, tanto que llega a perderse la cena de su aniversario de bodas. Con el objetivo de ser perdonado, decide llevarse a la familia de viaje de fin de semana. Pero una súbita llamada exige la presencia de Sara en una mansión millonaria, cerrada desde décadas. Aprovechando que todos están juntos, Jim y los niños la acompañan. Una vez allí, la presencia del mayordomo Ramsley ( Terence Stamp) no vaticina nada bueno.
Ramsley les conduce ante el dueño del lugar, el Señor Gracey ( Nathaniel Parker), quien no tarda en prestar demasiada atención a Sara, la cual no parece percatarse de que aquél va vestido como si aún estuviera en el siglo XIX... y es que en realidad así es, porque Gracey es un fantasma, el espíritu de un hombre que hace más de un siglo se suicidó después de que su amada, que guarda un parecido asombroso con la esposa de Jim, también se matara tras recibir la noticia de que no se podía casar con él.
Pronto, la familia protagonista comprende que no está sola, ya que aparecen 999 macabros y burlones fantasmas deseosos de conocer gente nueva: por un lado, el padre se topa con una bola de cristal en la que Madame Leota ( Jennifer Tilly, en una de las más logradas referencias a la atracción) trata de adivinarle el futuro. Luego, Michael y Megan descubren a una pareja de sirvientes, Ezra (Wallace Shawn) y Emma (Dina Waters), que conocen todos los secretos del lugar. Y Sara es retenida por el Señor Gracey, quien pretende casarse con ella con el fin de cumplir su promesa de ciento y pico años atrás. Pero todas estas sorprendentes apariciones no se marcharán hasta que los trabajos terminen, así que, Jim tendrá que romper el maleficio y de paso, descubrirá cuanto le necesita su familia. Pero deberá hacerlo antes de que el reloj marque las 13 horas.
VALORACIÓN PERSONAL
- Lo mejor: el diseño de producción ( ver la biblioteca o el comedor de la mansión ) y los efectos digitales (aunque en ocasiones éstos resulten demasiado obvios).
- Lo peor: que sólo gustará a los pequeños de la casa porque a pesar de durar tan sólo 81 minutos sin créditos finales, la historia no aguanta el interés del espectador adulto.
(Fecha de estreno en los cines españoles : 30 de enero de 2004).
Fuente de información: Imágenes de Actualidad