Escribir sobre los ovnis y como consecuencia lógica de los extraterrestres, quizá resulte un tanto difícil, pero no porque no haya qué decir, ni nuevos datos qué aportar, lo que sucede es que por la pasividad de los señores del espacio y porque siguen con su inexplicable y ya nefasto silencio, no podemos escribir más que lo mismo, como si fuera un disco rayado y hacernos la misma pregunta de siempre: ¿Qué diablos quieren aquí en nuestro planeta los extraterrestres?...
¿Qué razón tan importante tienen para continuar viajando desde mundos verdaderamente lejanos hasta la Tierra, si aparentemente sólo vienen a surcar los cielos y a espantar a los terrícolas con sus piruetas espaciales?
UNA HIPÓTESIS INCREÍBLE Y FANTÁSTICA
Obviamente que también estamos conscientes de que raptan a los humanos y luego en sofisticados laboratorios los examinan minuciosamente de pies a cabeza, del cerebro, de las glándulas, es decir por dentro y por fuera.
Pensamos que eso es un delito, una canallada, pero no podemos reclamar, porque sencillamente no sabemos ni siquiera quiénes son, de dónde vienen y qué es lo que desean realmente de nosotros... Pero quizá ese enigma esté por resolverse, pues se ha sabido que gracias a los profundos estudios sobre los OVNIS ha surgido una hipótesis que tiene muchas probabilidades de que sea verdad, esa hipótesis es: QUE LOS EXTRATERRESTRES TEMEN QUE NOSOTROS MISMOS DESTRUYAMOS A NUESTRO PROPIO PLANETA.
EL FIN DEL MUNDO
En el ya grueso archivo de supuestas interpretaciones supuestamente dirigidas a la raza humana por parte de los tripulantes de los OVNIS, abundan las que se refieren a una preocupación por un posible desastre que nuestro planeta sufrirá en un breve lapso de tiempo, un desastre que muy bien puede equipararse al que daría lugar al fin del mundo, predicho por los profetas y videntes. Pero no todos los investigadores están de acuerdo en interpretar con tanta simpleza el asunto.
Hay suficientes datos como para sospechar que nosotros no somos el motivo de la preocupación, o por lo menos no somos solamente nosotros el motivo. Por encima de lo que dicen, se vislumbra la realidad de que “ellos” desean preservar “su” mundo de las repercusiones que la destrucción del nuestro podría acarrearle.
UNA REACCIÓN EN CADENA
Un desastre atómico, por ejemplo - y a ello se han referido los extraterrestres muchas veces- podría provocar, por supuesto, antes que nada la destrucción del planeta Tierra, no se sabe hasta qué punto, pero sí se sabe que hasta el extremo de hacer imposible la vida en ella.
Pero esta destrucción podría producir también una reacción en cadena, que podría afectar igualmente a otros mundos, a otros seres. Es más que posible que la destrucción, como consecuencia de un desastre nuclear, de nuestro planeta produzca una perturbación en la masa del mismo, lo que a su vez se podría traducir en una perturbación de su órbita, la cual afectaría a las órbitas del resto de los planetas que giran en torno al Sol, con lo que este astro también se vería afectado.
DETENER NUESTRO IMPULSO DESTRUCTIVO
No se sabe qué podría suceder en otros soles vecinos, pero se supone que el efecto sería semejante al que se ha descrito para los planetas de la órbita del Sol. Las perturbaciones en nuestro sol, y las de éste en otro, y así sucesivamente...
Tal vez la galaxia entera, a bordo de la cual viajamos por el espacio, se viera afectada, y conmovida, es imposible adivinar hasta qué punto. Las dimensiones del desastre serían en este punto de la expansión de categoría cósmica. En otras palabras, parece que lo que de verdad preocupa a nuestros “hermanos” cósmicos no es nuestro comportamiento, sino el detener ese impulso consciente o inconsciente que nosotros los humanos tenemos por destruirnos nuestro propio planeta como lo estamos haciendo... Pero si así fuera, cómo podrían evitarlo, cómo podrían ayudarnos, si no se comunican con nosotros... Y ESE ES OTRO ENIGMA.
Fuente de información: corrientesnoticias